6 de abril de 2020

Paciente confirmado llegó en avión a Chiloé: Buscan a los demás pasajeros del vuelo

Según consignó el medio «La Opinión de Chiloé», el domingo 22 de marzo pasado arribó al aeródromo de Mocopulli, Dalcahue, el vuelo Latam LA69 proveniente de Santiago con al menos 50 pasajeros más la tripulación a bordo. En dicho vuelo provenía el joven de 25 años quien se transformó en el tercer paciente confirmado con […]

Según consignó el medio «La Opinión de Chiloé», el domingo 22 de marzo pasado arribó al aeródromo de Mocopulli, Dalcahue, el vuelo Latam LA69 proveniente de Santiago con al menos 50 pasajeros más la tripulación a bordo. En dicho vuelo provenía el joven de 25 años quien se transformó en el tercer paciente confirmado con COVID-19 en la Provincia de Chiloé.

De acuerdo a fuentes consultadas, el joven pasó sin problemas el control sanitario que se había implementado en Mocopulli, existiendo el antecedente confirmado de que su padre era sospechoso de contagio por SARS-CoV-2 en Santiago.

Fue este viernes 4 de abril que el aludido arribó al Servicio de Atención Primaria de Urgencia de Alta Resolución (SAR) de Castro, lugar donde refirió problemas respiratorios activándose los protocolos. Se le practicó el muestreo y el laboratorio entregó los resultados con lo esperable: positivo.

Más allá de lo que pudiera decir la familia, se desconoce por ahora si el aludido estaba o no en cuarentena en Santiago, y si para viajar a Chiloé, reportó que era un sujeto que estuvo en situación de riesgo, algo que la Autoridad Sanitaria aun no ha explicado a la comunidad.

Lo que se sabe por ahora es que viajó en un Airbus A320 matrícula CC-BHE con despegue del aeropuerto de la capital cerca de las 10.33 horas de ese 22 de marzo, para arribar a Mocopulli con alrededor de 50 pasajeros, sumándose la tripulación del avión. Esa misma aeronave habría retornado con destino a Santiago alrededor de las 13.23 horas, sin que se sepa si fue «sanitizada» y a cuántos viajeros trasladó fuera de la isla.

Lo cierto es que según pudo corroborar La Opinión de Chiloé, desde la Autoridad Sanitaria Regional aún no se habría entregado el detalle completo de los pasajeros al Servicio de Salud Chiloé para contactarlos, a pesar que —aparentemente— ese 22 de marzo ya se sabía que el joven de 25 años era una potencial persona de interés para vigilancia epidemiológica, o al menos eso dejó entrever Scarlett Molt al anunciar el tercer diagnosticado.

Hay que recordar que cuando la Seremi informó este tercer caso con COVID-19 en Chiloé, dijo que «a partir del día 24 está siguiendo una cuarentena estricta en su hogar, esto porque estaba a la espera de confirmación del resultado de un pariente estrecho a él que también tiene confirmación diagnóstica».

En este orden de cosas, las dudas persisten si se tomaron las providencias estrictas necesarias el 22 y 23 de marzo, más aún cuando la propia autoridad reconoció que se estaba a la espera de los resultados del papá. Eso sí, mediante Resolución Exenta del Ministerio de Salud, el aeródromo Mocopulli se cerró ese mismo 22 de marzo.

Hoy se sabe que su padre ya tenía el SARS-CoV-2 antes que el joven viajara a la isla. Según señala La Opinión de Chiloé, la Seremi no explicó si todos los que mantuvieron contacto con él durante su viaje habían sido alertados, ni aún lo hace. La falta de información sigue siendo evidente.

¿Por qué omitió ese detalle? por casi dos semanas la inacción fue patente: no se habría solicitado el listado de pasajeros a Latam ya que fuentes confiables aseveraron  que al menos hasta este domingo, aún no se entregaba el detalle al Servicio de Salud Chiloé para proceder a informar a los pasajeros. En la eventualidad de haber sido requerida a la empresa ¿se les olvidó enviarla a la Provincia?

En consecuencia, desde Chiloé han tenido que hacer el trabajo que la Seremi y/o los funcionarios públicos de Puerto Montt no han realizado, por lo que hasta el cierre de esta nota se está trabajando para individualizar y llamar a cada viajero con el objeto de ponerlos en vigilancia epidemiológica.

Eso sí, Molt había mencionado sobre el joven que «es un caso que tiene trazabilidad por contacto de un caso confirmado. Ha mantenido aislamiento desde que llegó de Santiago y los únicos contactos estrechos son su familia, y todos tienen indicación de aislamiento, cuarentena de seguimiento para cualquier tipo de confirmación diagnóstica».

Lo anterior no ha impedido que se levanten dudas ya que si llegó el 22, ¿por qué dijo primero que el 24 entró en «cuarentena estricta» y después dijo que está en aislamiento «desde que llegó»?. Sobre los pasajeros del avión o la tripulación, nada dijo.

Como anécdota, ese mismo fin de semana llegó a Mocopulli desde Brasil el otrora Subdirector Médico del Servicio de Salud Chiloé, Jorge Rodrigo Contreras Aguilera. A este respecto, dijo bajándose del avión: «yo vengo desde Brasil, por motivos de feriado legal, así es que estoy en cuarentena oficial desde Santiago y ahora tengo que irme para la casa…» (ver nota relacionada).

Poco se sabe respecto a la forma en que el SARS-CoV-2 puede dispersarse al interior de un avión, aunque para otras enfermedades como H1N1 por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud define que siempre debe tenerse en la mira a todos los viajeros sentados en la misma fila y dos filas delante y dos filas detrás del viajero enfermo (es decir, un total de cinco filas).

Una investigación publicada en The New England Journal of Medicine abordó lo que pasaba con la transmisión del SARS-CoV (o SARS-CoV-1 para diferenciarlo del SARS-COV-2) al interior de los aviones. Aunque se evaluaron tres vuelos, se consideró uno en particular con 120 pasajeros que transportaba un enfermo que ya tenía tos y fiebre, y que terminó con otros 22 contagiados (18,3% del total).

Luego de realizar entrevistas a más de la mitad de los viajeros de ese vuelo, los autores indicaron que «el riesgo para los pasajeros era mayor si estaban sentados en la misma fila que el paciente enfermo o en las tres filas frente a él», siendo importante acá el papel de la tos en la transmisión, la que puede dispersar el virus varios metros.

Añaden que «la variación en el riesgo puede estar influenciada por la duración del vuelo, la etapa de la enfermedad, el tipo de sistema de ventilación de aire en uso, el tamaño de la aeronave y el número de personas infectadas a bordo».

Agregan que «la sugerencia de que los pasajeros que se infectaron se agruparon en las pocas filas directamente delante o detrás del enfermo, en lugar de estar distribuidos al azar en todo el avión, es coherente con el patrón descrito en otros casos en los que se transmitió un patógeno respiratorio a bordo de un avión y le da más credibilidad a la teoría de que la transmisión ocurrió durante el vuelo».